lunes, 17 de julio de 2017

Desde Calafate: Pintura y Dibujo

Cuando hablamos de hormigas y peregrinos...


Muestra "Dons + Stefanazzi" - Complejo Cultural Santa Cruz


Por Yesica Gallegos - julio 17, 2017

Flyer colgado en redes sociales

El viernes de la semana pasada se inauguro en las salas del Complejo Cultural de nuestra ciudad la muestra "Dons + Stefanazzi" de los artistas Sebastián Dons y Mauro Stefanazzi. Una exposición de pinturas y dibujos en el marco de dos ejes temáticos: "Como hormigas" y "Como peregrinos". Los artistas. provenientes de Calafate, mostraron un uso de técnicas diferentes en un trabajo cuya temática parecía complementarse.
El trabajo de Mauro Stefanazzi nos para ante la magnanimidad de un cuadro y lo diminuto de unas formas que caminan, trabajan, encuentran. "Como hormigas" nos abre la puerta a interrogantes, nos interpela al ubicarnos frente a un gran formato y donde vemos en esos pequeños seres a una parte de nosotros mismos, somos una diminuta parte de un inmenso todo. Como afirma Mariel Breuer, las estrellas y los pequeños "otros" de Stefanazzi parecen ser similares.


 
Los colores que implementa en las formas, anaranjados, rojos y rosas, violetas, azules y verdes, generan volumen que despegan las figuras del cuadro, mostrando con ello destreza en la utilización del lápiz. Figuras aleatorias como cilindros, rectángulos. formas abiertas que se acumulan en sus imágenes como desechos entre los que viven esos pequeños hombres. La simpleza de estos "otros", dibujados a pincel sobre la madera, con trazos simples, sin rostros ni rasgos característicos, todos iguales, donde todos trabajan, esperan, visten de igual manera, como reos de una realidad compartida.









Los cuadros como fotogramas, fragmentos de la memoria del artista, nos hacen ver algo de él, las historias de las imágenes nos remiten a situaciones de poder, donde una silla representa a quien está por sobre otro, a los pobres que viven el día a día trabajando, mirando y buscando. El título de su obra es acertado, esos "otros" son como hormigas, "bichos" que debemos acercarnos para verlos, insectos que resaltan ante la luz de un blanco que nos remite a la nieve, a nuestro sur, pero también es de hormiga el trabajo del artista que lo hace igual al público, quien sufre, vive y trabaja como nosotros, no es el "ser extraño" al que algunos quieren categorizar.




Quizás la imagen que mayor impacto visual genera en mi es la obra ubicada a la derecha. Es allí donde vemos que la obra del artista no es "linda" como afirmaban muchos espectadores, es dolorosa, nos atraviesa con un mensaje sombrío oculto ante la simpleza y belleza estética; nos muestra las relaciones de poder, donde una bandera flamea ante la conquista y avasallamiento de muchos. Vemos tumbas como restos de aquellos que no están, hay quien los llora y quien lo expone como un triunfo. La obra es como la historia de Latinoamérica, sometida y golpeada.
Por otra parte, la obra de Sebastián Dons parece tener una conexión invisible con las imágenes de Stefanazzi. Los peregrinos en nuestras tierras, los viajeros que recorren territorios indómitos, ellos y sus caballos, constructores de historias.


La técnica implementada sobre papel, un tipo de papel (fotográfico quizás), mezcla colores tierra, rojizos y ocres, figuras trabajadas a espátula, con líneas y salpicaduras en blanco realizadas al azar, es posible apreciar el empaste del material, lo cual genera textura y movimiento, hay soltura en el trabajo con la pintura. La manera en que esta implementado el material genera una imagen que parece añeja como producto de una previa preparación del papel, como manchas que el tiempo dejo en la obra, todo ello contribuye al concepto que el artista plantea en su obra.


"Como peregrinos" nos muestra a individuos que viajan a tierras que parecen extrañas, quizás regresan al hogar después de mucho tiempo, un lugar que siempre parecerá extraño cuando tus pies no lo han tocado en años. Los viajeros desdibujados que en la distancia se pierden a la vista, viajan en caravana en búsqueda de un hogar, de un lugar para asentarse. La obra me recuerda a la historia de nuestras tierras patagonicas, de las campañas de muchos otros que vinieron a vivir a nuestro territorio, crecieron con el y donde las culturas se fusionaron. Las imágenes como fotografías antiguas que nos rememoran una parte de nosotros mismos, donde lo identitario, al igual que lo que sucede con la obra de Stefanazzi, nos hace sentir cerca del artista, nos hace parte de esa "otredad".

 


La muestra nos traslada a un mundo de historias, tanto de los artistas como también de nosotros como espectadores. Conocemos a muchos otros que viven situaciones como las nuestras, que trabajan, que recorren caminos, que miran y luchan en el juego del vivir. Estéticamente agradables a la vista, obras con técnicas sumamente desarrolladas y correctas terminaciones, nos acercan a ese tipo de arte que al público le agradaría tener en casa, un arte bello pero también crítico, que nos para ante interrogantes  y ¿qué función podría tener el arte más que esa? Bajarnos de los altares de la belleza a los aposentos de la realidad.


viernes, 7 de julio de 2017

De contrahegemonías y antagonismos

Cuando vemos a otros a través de los ojos de "otros"


1ra Muestra Fotográfica sobre Subalternidades en la Patagonia: "La mirada desde y sobre los otrxs"


Por Yesica Gallegos - julio 7, 2017

Flyer expuesto en redes sociales
Ha sido una semana desde la inauguración de la muestra itinerante "La mirada desde y sobre los otrxs", organizada por el Grupo sobre las Subalternidades en la Patagonia Austral (GESPA) y el Patio Om. Los trabajos fotográficos en exposición fueron seleccionados previamente durante lo que fue el Primer Concurso Regional sobre subalternidades, dando a conocer el día de la inauguración a las fotografías ganadoras, elección realizada por un jurado compuesto por Kekena Corbalán (investigadora, docente, escritora y curadora), Horacio Córdoba (fotógrafo), integrantes de Patio Om y equipo del proyecto Subalternidades, Antagonismos y Contrahemogemonías en Latinoamérica.
La complejidad del título nos hace pensar qué es eso a lo que llamamos contrahegemonía, antagonismos y subalternidades. Simplificamos el sentido de esas palabras para lograr comprender qué es lo debemos mostrar; de esta forma captamos con el lente de nuestras cámaras al otro, a quien lucha, a quien es, al que espera, al que construye lo que ve, al que siente con todo su cuerpo y con el lente de una cámara que se hace parte de el.
Si nos adentramos en la muestra podemos observar imágenes que nos muestran ciudades derruidas, en ruinas, las paredes destruidas dibujando un espacio atemporal, nadie ha pasado por allí, sólo el tiempo, uno que ahora no existe. Una silla sin dueño o que espera a alguien, la noche y el frío que se cuelan en nuestros sentidos al solo ver la imagen.



Vemos a una mujer anciana escribiendo. Podemos imaginar qué es lo que escribe, una carta para un amigo que ya no esta, un poema, un recuerdo. La tarea de la escritura como una extensión de nosotros mismos, con su figura frágil aún sostiene un lápiz entre sus manos y deja en el tiempo restos de ella en forma de letras, frases, textos.



Una de las menciones de honor durante la inauguración fue el trabajo de Mariana Oyarzún. El cuerpo femenino como objeto de protesta,  la búsqueda personal para derribar estereotipos, preguntas constantes, las miles de construcciones sociales que conforman nuestro mundo. Caminamos aún sobre las ideas del machismo gobernante en nuestra sociedad, pero no debemos ser ni sentirnos como víctimas, es allí donde se para el artista crítico y nos muestra su visión.




No podríamos dejar de hablar de las marchas y protestas al referirnos a la "otredad" y a la contrahegemonía. Muchos de los trabajos fotográficos se refieren a ello, vemos gente manifestándose en las calles, con pancartas y gritos de denuncia, rostros llenos de impotencia y cansancio. Las sombras de miles a la espera de ser escuchados, los brazos y las manos unidos, atados a un mismo mensaje. La caída del sol no acaba con la lucha y vemos como el agua refleja un mundo del revés con la misma cíclica situación.




Siguiendo el recorrido es posible encontrarnos con una imagen que plasma la realidad de nuestra ciudad, la basura que el viento arrastra hasta pegarse a los alambrados que delimitan terrenos. Es la segunda mención de honor otorgada a Mónica Gorosito, artista que nos plasma esta idea. Una escena cotidiana es observar estas bolsas de residuos, envoltorios de golosinas y demás desperdicios como una pantalla de presentación en los recorridos, donde el viento también juega con lo que encuentra, lo eleva y lo estampa ante nuestros ojos. La imagen de otro artista nos muestra la acumulación de desechos en grandes contenedores, desbordando de basura ante los atentos ojos de una niña, la pregunta que dispara hacia el futuro, ¿qué es lo que se busca heredar? La naturaleza siempre habla.




Encontramos fotografías con respecto al género, tema difuso en este ahora. El género es algo frágil, difícil de distinguir, ¿es algo que siempre existió? Ser hombre o mujer, lo femenino y masculino es algo con lo cual no se puede luchar, uno es libre de ser quien desee ser. Construimos esquemas alrededor de cómo debe ser un hombre o una mujer, las imágenes expuestas nos acercan a la realidad, nos adentran en sus marchas y modos de expresión, nos deslizan hacia la idea de qué es la sensualidad, en qué cuerpo reside y que cámara la capta.




Otras imágenes nos acercan a la cotidianidad, a un grupo de niños en medio de una visita a nuestros glaciares; al trabajo del día a día en un taller de construcción; a la visión de un hombre fumándose un cigarrillo, afirmado contra una pared que contiene vestigios de nuestra sociedad; a la soledad de unos dentro de la ciudad, la inmensa visión desde una terraza de lo llena y vacía que puede ser la gran ciudad; el ingreso de una joven a la universidad, eslabón que conforma una de las etapas de nuestra vida; una mujer caminando dejando atrás carteles de escaparates en la ciudad, o la imagen de una artista con su frente tocando el suelo, mirándolo, sin levantar la vista con una postura de suplica, en un acto de respeto pero a la vez de denigración. Dentro de este marco también podemos ubicar la fotografía ganadora del tercer premio, "Los feriantes" de Lucio LLancapán, que nos acerca a una actividad tan común en nuestra región, el trabajo artesanal que solventa los gastos de muchos, que mezcla la pasión por lo que les gusta hacer y la dignidad de un puesto laboral.










Es importante señalar a la fotografía ganadora del concurso. El trabajo fotográfico de Pablo Godoy con la obra denominada "Infraestructura 1" fue galardonada en la noche de la inauguración. La imagen, cuya estética era notable, nos mostraba una de las calles de nuestra ciudad: calle de tierra, arrasada por la lluvia, con pozos por doquier, las casas pertenecientes a familias trabajadoras, podríamos llamarlos "clase media baja" o solo "media" quizás, la presencia del cableado que surca las alturas y conecta a cada vecino. El blanco y negro que conforma a la fotografía le otorga una finalidad, atribuye y contribuye en un mensaje claro ante el deterioro, la dejadez, la soledad y la nubosidad de las lluvias, el gris de los cielos. La pieza fundamental de esta imagen es el hombre en silla de ruedas que cruza ese pantano enlodado, a pesar de lo difícil que pueda resultar sigue su camino, el agua de la lluvia, el barro y los pozos no son obstáculos impuestos por la naturaleza, es la ausencia del poder central lo que provoca la impotencia que genera la fotografía. Tenemos que decir que esa es nuestra ciudad, abandonada en épocas sin campañas, donde solo los simples ciudadanos se ensucian para cruzar al otro lado.



La muestra "La mirada sobre y desde los otrxs" seguirá en exposición en las instalaciones de la UNPA-UARG hasta el momento en que deba recorrer otra localidad a lo largo de la Provincia. Cada uno de los trabajos expuestos muestra una mirada distinta de cada artista, es necesario valorar a las imágenes que exponen parte de nuestra tierra patagónica, desde Neuquen hasta Tierra del Fuego, vemos a la verdadera Patagonia Argentina.
Pensar los margenes y las subalternidades genera en nosotros diferentes ideas sobre ello, últimamente la tendencia en lo que se elige premiar vuelve a recaer en la estética de un buen disparo y captura, pero cabría preguntarnos ¿qué es lo que buscamos en una fotografía cuando hablamos de otros? La fotografía, considerada reflejo de la realidad, ¿debería rompernos el corazón y afligirnos como la realidad lo hace? ¿Qué es lo que debe captar el lente de una cámara?  Preguntas que nos hacemos los no fotógrafos, los aficionados, los que, tal vez, las 'cosas bonitas' dejaron de gustarnos. El deseo es ver el lente trizado de una cámara, herido por el disparo de una realidad que nunca acabara por cubrir, dar cuenta de esto es pensar en el otro y pensarme como otro más también.
Las palabras subalternidades, contrahegemonías y antagonismos deberían hacernos reflexionar sobre nuestro contexto local inmediato, nuestros posicionamientos y nuestros mismos ojos, es retrospección y prospección, es tarea para quien observa y para quien actúa. No se debe dejar de pensar en ello y esta muestra nos permite pararnos ante esta idea.


domingo, 18 de junio de 2017

Nuevas figuras

Historias de tinta, grafito y acuarela


"Ilustración Editorial", Espacio Circular: Entrevista al artista Diego Mazante.


Por Yesica Gallegos - junio 18, 2017

Flyer colgado en redes sociales
Desde la inauguración de la Feria del Libro en el predio del Complejo Cultural de nuestra ciudad, se encuentra en exposición la muestra del artista Diego Mazante,"Ilustración Editorial". Una exposición de dibujos y pinturas selectos, pertenecientes a los libros "Bitácora de Errantes Atonales", escrito por Francisco Zuvic y Diego Mazante, y "Las lagrimas del cisne" de la escritora Blanca A. Magallanes. Para conocer más acerca del trabajo del artista Diego Mazante, he concretado algunas preguntas con respecto a sus obras.

Yesica Gallegos: Bueno, buenas tardes. En el marco de la apertura de una nueva sala de exposición en el Complejo Cultural, Espacio Circular, hemos tenido el agrado de conocer tus obras. ¿Podrías contarme un poco acerca de vos y tu trayectoria como artista?

Diego Mazante: Bueno. Yo me mantenía dibujando, no con mucha frecuencia, pero había ilustrado algunas tapas de CDs de algunos conocidos que tocan en bandas. Me avisaban para hacer afiches promocionando recitales o hacer algún logo de algún grupo musical de Gallegos. Yo estaba en el secundario en esa época, entre los 16 y 18 años, pero no me dedicaba mucho al dibujo. Varios años después, seguí trabajando con esta modalidad, trabajos o encargos que me hacían algunos amigos, pero no tenía una consistencia, era muy puntual, sólo para determinadas situaciones.
En el 2012, hablando con otro amigo que tenía interés en la Pintura, empecé a meterme un poco en el tema. Comencé con acuarelas, todo esto ocurrió en el año 2012. Fue ahí cuando surgió un interés en pintar.

YG: ¿Has expuesto obras fuera del plano de la ilustración gráfica?

DM: Los trabajos que hacía eran para mí. Iba experimentando y descubriendo. Así, descubrí, por ejemplo, que a mí me gustaba dibujar pero cuando había que darle color, eso era algo que llevaba mucho tiempo, por eso lo evitaba. En el 2012, eso fue lo que puntualmente llamó mi atención, la parte del color y lo que éste le aporta visualmente a una obra.

YG: Entonces, ¿serías clásico en cuanto a tu arte?

DM: Tengo una inclinación, quizá por una formación técnica y demás, de buscar las dos cosas. Este amigo que comentaba anteriormente, con el que comencé a interesarme en la Pintura, era más allegado a Kandinsky, más hacía lo abstracto, y si bien eso me llamaba la atención, visualmente no lo comprendía del todo. Entonces yo fui más hacía lo figurativo, como tenía una base de escuela técnica, capaz tenía conceptos más claros de perspectivas y esas cosas. En ese tiempo, viajaba a La Plata casi todos los años, lo cual me permitía visitar los museos y exposiciones, lo mismo en Buenos Aires. Llamaban mi atención y, en cierto punto, daban ganas de querer reproducir algo así, fueron motivantes esos museos. Y en el 2012, me anime, compre acuarela que era lo más económico, ya había visto en Internet algunas cosas que me gustaban sobre el resultado que tenía la acuarela, y empecé a trabajar con ello: acuarela y tinta. Justo, en esta muestra, hay una de las primeras pinturas que yo hice en el año 2012, "Primavera del alma", esa fue la tercera o cuarta que hice.

"Primavera del alma"

YG: ¿La obra del faro, "Brisa", es de ese mismo período también?

DM: No, esa es del año 2014, es más reciente, pero es la misma técnica. Yo había trabajado con acuarela y era relativamente rápido para hacerlo, son trabajos que van mucho con la mancha y los colores se mezclan sólo con el agua, salpicando, es un trabajo con cierta desprolijidad. Pero me daba la sensación, por el color casi pastel y transparente de la acuarela, de que esa desprolijidad contrastaba con el resultado que es bastante sutil o delicado, también más por la temática que se trató.

YG: Es decir, quedaba bien para la poética del libro.

DM: A mí me parecía que esto iba mejor que el óleo u otras cosas para las poesías. De hecho, las pinturas del libro de Blanca A. Magallanes, yo las hice exclusivamente para el libro, pero en particular “Nostalgia”, ya la tenía y me pareció que estaba acorde a la línea de la estética que había pensado para sus ilustraciones.

"Nostalgia"

YG: Bien. Ahora, ¿te definís como artista?

DM: No sé (risas).

YG: (Risas) Viste que a veces buscan que uno se auto-defina.

DM: Yo soy técnico de profesión. Es más, estudié dos carreras técnicas y también ejerzo de eso. La parte de artista, llamó mi atención porque me es divertido. Por ejemplo, previo a pintar y dibujar, relativamente nuevo para mí, vengo tocando en grupos de música, más o menos desde los 16 o 17 años. Recién desde hace un par de años que no estoy tocando, pero es como que tenía una inclinación en esas otras Artes, un gusto, algo que te llama a crear y a divertirte, a hacer algo, es como salir de la rutina. No sé cómo decirlo.   

YG: Es como que lo tomas como un pasatiempo.

DM: Me lo tomó en serio igual, porque estos trabajos se materializaron porque hay una responsabilidad y también una forma personal de querer descubrir cosas y aprender. Es difícil la pregunta. Ser un artista como los que yo admiro, no estoy ni cerca. Ahora si es por decirlo, podría decir que sí. Creo que tengo un porcentaje mío que tiene una gran inclinación por lo que es la parte artística; a veces lo tomo como más importante que el trabajo incluso. Es más, del libro “La liga de la imaginación” yo no cobré un peso, es más perdí plata. O sea, lo hago porque es una cuestión de mostrar un poco el trabajo o porque me gusta hacerlo.

YG: En el libro "Bitácora de errantes atonales", ¿participaste escribiendo?

DM: Sí, en "Bitácora de errantes atonales" yo escribo dos capítulos. Después estuve en todo lo que fue el armado del libro en el que trabajamos los dos. Mi función fue de ilustrar y Francisco Zuvic era el escritor; todo lo que él escribía, lo corregía yo y anotaba sugerencias. O también, muchas historias las armaba yo, pero él las escribía. Fue un ejercicio interesante porque yo nunca había escrito antes y al tener la posibilidad de escribir algo en un libro, aproveche la oportunidad. Y el libro, divaga tanto, que es como que cualquier temática se puede tratar; si bien es una historia, independientemente son muchos relatos. De ellos, yo escribí dos historias, una tiene que ver con la Música Contemporánea y toma como personaje principal a Mussorgsky, un compositor ruso; este tipo viene a la Patagonia, a la zona de la Laguna Azul a crear una obra musical magnánima, donde la música la hace el viento. Él tiene que planchar las montañas, le da forma a todo el paisaje, de manera tal que con elementos como el agua, el viento, la lluvia y demás, por distintos mecanismos, arma una obra que es dodecafónica, más bien una música serial. Entonces él es su obra mayor y la hace en la Patagonia.
Esa es una de las historias, la otra se encuentra en el libro y tiene que ver con una cuarta dimensión, agregándole dos ejes de tiempo, conviven en un mismo espacio, dos ejes de tiempo distintos. Ahí nombró a un tiempo que es “vegetal”  y un tiempo que es “animal”, donde los humanos se han metido en el mundo de las plantas.

YG: Es como muy loco todo (risas).

DM: Es como una cuarta dimensión vista desde alguien que no conoce del todo la cuarta dimensión. Básicamente es ficción, entonces hago una cosa media surrealista de una posibilidad imposible, pero que puede existir, por qué no.

YG: Justamente hablando de ello, veo que sos surrealista en lo escrito tanto como en lo visual.

DM: Me gustan muchas cosas de los surrealistas porque, por un lado, algunos trabajos de los que hice tienen mucha dedicación, horas de pintar y demás para llegar a mezclar colores, para hacer algo que sea realista, que no es nada de lo que estoy exponiendo actualmente. Pero, por otra parte, también deja muy libre el tema de la imaginación, entonces podes hacer animales que no existen. Por ejemplo, de los clásicos hay artistas que me gustan mucho, ahora en este momento estoy leyendo muchas cosas sobre Jerónimo El Bosco. Complemento esta lectura con el Diccionario de Cirlot, tratando de entender los símbolos; había leído un libro que me gusto bastante que se llama “El maestro del Prado”, que es alguien que explica de una manera diferente todas las obras que hay en ese museo, fue cuando leí la parte de El Bosco en ese fragmento, que me encantó. El libro toca todo lo que es el surrealismo, la mística, los mensajes ocultos en las pinturas. En mi caso, yo soy más directo y hago una pintura, tal vez, más positiva en ese sentido, no va hacía algo oscuro, sino más bien es como pintar situaciones. Yo pinto una situación, un animal o algo que no existe, o bien, por ejemplo, un rinoceronte que camina sobre las nubes; es una situación fuera de lo común, las demás cosas son figurativas.

YG: Por otro lado, en el libro "Las lagrimas del cisne", ¿cómo logras pasar de la poesía de la palabra a la imagen?

DM: Yo a ese trabajo lo tomo como que fue un encargo. Es algo que hice para el libro.

YG: Sí, pero te sentaste a pensarlo.

DM: Sí. La mujer, Blanca A. Magallanes, me dio sus poesías y libertad igual, porque me dijo que las ilustrase y que eligiese las que yo quisiera. Se terminaron ilustrando más de cuatro, no sé si ocho, no lo recuerdo bien. Me gustó el libro, es valorable que sea una mujer ya de edad y este libro, una antología de poesías realizadas por ella, compiló varias cosas y además tiene una trayectoria importante, como docente y directora. También las charlas con ella eran muy amenas, pero asimismo dejaban un cierto aprendizaje, digamos la experiencia de alguien que vivió mucho y vio cosas, sucesos históricos que vivió en el lugar que estaba y también, ya entrando en confianza, nos contó historias del tipo paranormal, por así decirlo. Creo que el hecho de que alguien cuente algo tan personal es porque creo que puede confiar en la otra persona, entonces yo le mostraba mis ideas que ajustaba a lo que leía, o sea, yo sabía hasta donde llegar. Pienso que en el tiempo en que la conocí, hablamos y demás, empecé a entender para qué lado yo tenía que orientar las ilustraciones. Entonces creo que al momento en que empecé a mostrarle lo que tenía, le agradaba pero también, tal vez, esto se debió a que yo tuve algo de empatía o supe interpretar, de estas charlas sin hablar puntualmente del libro, lo que ella me transmitía. Pero yo ya sabía que estaba limitado a que a ella le agrade. Fue como un encargo, pero me gusto hacerlo.

YG: Teniendo en cuenta el boom de los best seller en la actualidad,  ¿cómo consideras que recibe la población local, la promoción y difusión de libros de autores locales a nivel provincial?

DM: Lo que noto es que hay mucha gente que escribe, hay mucha gente que tiene ideas. He conocido, gracias a los libros, a muchos escritores, he leído cosas que me gustan, podría nombrarlos pero para generalizar, hay unos que me gustan más y otros que me gustan menos, y no he leído tanto porque a veces uno prioriza una lectura más cercana a los clásicos. A veces dejas de lado una cosa que es local porque tenes ganas o porque ya tenes un libro, por ejemplo, yo quería leer unas cosas de Julio Verne hacía años y las leí, y al leer eso, dejas de lado material, pero es como que todo es a su tiempo. Hay veces que son las ganas las que te dicen que tenes que leer, sino también no disfrutas el libro, es preferible que llegado el momento uno lea ese libro pendiente.  
Así he descubierto varios escritores, inclusive, no solamente de la Provincia, sino también de afuera, dibujantes de cómic, todos independientes, trabajos que no los vas a encontrar en una librería. Aparecen en eventos puntuales y tienen muy buen nivel, como también hay más nivel o hay un nivel que no saben escribir de una manera ideal pero las historias son buenas; no puedo decir que hay un excelente nivel, hay muy buen nivel pero hay escritores con buenas ideas y un nivel, tal vez, de redacción regular, pero eso es cuestión de empirismo, de que lo vayan puliendo, tienen el potencial. Lo bueno es transmitir, por ejemplo, yo leí el libro “Viaje Inusual” de Jaime Coliboro, en donde me gustaron algunos relatos del libro, tiene sus cosas en la forma cómo está escrito, puntualmente hay historias que me eran muy divertidas. Fue un libro que leí muy rápido y fue divertido leerlo.
Ahora, eso sí, no gane un peso vendiendo nuestros libros (risas). Nunca recuperamos la plata de lo que salió imprimir y editarlos.

YG: Yo, por ejemplo, no soy consumidora de locales. Pero tengo mis autores predilectos y voy directamente a eso. Quizás está mal, pero uno se acostumbra a eso.

DM: No. Es una forma de descubrir.

YG: Es como decís vos, uno lee lo que le gusta y tampoco se puede obligar a leer algo.

DM: Por ejemplo, yo le he comprado a Chaile, autor de Calafate, un libro. Escribe muy bien, son cuentos cortos. Leí un par de cuentos y no lo termine de leer porque me enganche con lo del Bosco. Ahora estoy con eso y lo otro sería como leerlo a la fuerza, entonces prefiero que sea a su tiempo y después sé que lo voy a retomar el libro, porque está ahí.

YG: Las obras que pertenecen al libro "Bitácora de errantes atonales" tienen un tratamiento y temática muy distinta a la poética del libro de Blanca A. Magallanes. Para entenderlo, tendríamos que leerlo, pero ya que no he podido hacerlo aun, me podrías dar un pequeño análisis de, por ejemplo, la obra de “La última cena”.

DM: Esta, en realidad, es una obra que tiene dos sentidos. Todo lo que significa “La última cena”, pero al margen de eso, se encuentra en la mitad del libro porque son los personajes que van apareciendo en la historia, o algunos personajes que a nosotros nos gustan mucho. Entre ellos esta, Robert Johnson, un bluesman que hizo un pacto con el Diablo, en el libro hay una situación de los errantes atonales, de cómo el tipo llega a hacer ese pacto. Son historias reales o mitos de determinada persona que existió, por ejemplo, Frank Zappa, un músico que admiramos bastante con el escritor, Gene Simmons, que es un personaje que aparece en un concilio que hacemos en el Roger Park en Londres donde los personajes convocan a los errantes para que salven a ese Multiverso. Es como un mundo paralelo a este, que no es igual sino más bien similar, porque no existe el rock en ese lugar.

"La última cena"

YG: Sí, creo que lo leí en el prólogo eso. Es un lugar en el que perdió la música, ¿puede ser?

DM: No existe. No existe el rock (risas). Entonces es muy grave que no exista el rock y tienen que salvar eso.

YG: (Risas) Entonces, a través del libro ¿es cómo que los podemos conocer un poco a ustedes?

DM: Claro. Isaac Asimov es como el ejecutor, él es el jefe, por eso está ubicado en el lugar que está Jesús.  También esta Judas...

YG: Me llama la atención el prisma.

DM: Bueno, primero te resumo la obra anterior. Hay muchos personajes, hay una particularidad en el comienzo del libro, como es un libro de rock tomamos cosas de los discos, que figuren solamente las siluetas numeradas esta sacado del Sgt. Pepper’s de los Beatles, es una idea que sale en ese disco, es como una especie de cita o chiste en doble sentido a eso. Es un libro que es muy visual, tipo infantil, de cierta manera queriendo hacerlo interactivo, saltando páginas, queríamos hacerlo que sea divertido por ese lado y con las imágenes. Que tenga mucho absurdo, fotografías, photoshop, dibujos a lápiz, con tinta; todo eso lo hace muy variado, a medida que uno empieza a leer el libro, aparecen todos los personajes que vas a ver en esta representación de “La última cena”, ellos están en una librería infinita por eso la presencia de anaqueles y la guitarra que aparece también es de un disco de rock de Ritchie Rainbow, todo tiene que ver con el rock. Es cuestión de leer el libro y ahí cierra todo, no dejamos ningún detalle y, en vez del cáliz, acá tienen el mate perfecto, porque es toda una técnica de la que hablamos siempre con el escritor. No es fácil hacer el mate perfecto.

YG: He ojeado el libro y me interesó, pero tendría que sentarme a leerlo…

DM: Yo creo que es un libro que se lee rápido. Hemos tomado muchos conceptos, hemos visto muchas series de Carl Sagan como “Cosmos”, hemos investigado mucho para las partes que le damos un fundamento científico a toda la divagación que hacemos, entonces eso nos llevo mucho tiempo de investigar, leer, interpretar y demás. Básicamente simboliza eso, una última cena y lo que aparece escrito es lo que dijo Jesús en la última cena, pero cambiado, adaptándolo a la historia, como un chiste.
El prisma es una pirámide de base triangular, un tetraedro. En principio, Francisco cuando empezó con las historias, la figura era un cubo. A mí el cubo no me parecía muy misterioso (risas). Todas esas cosas las fuimos armando juntos. Este prisma que aparece en todo el libro, es como el logo del libro, es por ello que tiene que estar en todas partes; es casi imprescindible para viajar a través de todos los Multiversos, se usa para todo. La forma geométrica que tiene salía en una serie que yo había visto cuando era chico, se llamaba “Choky”,  era un extraterrestre que se comunicaba con un chico y él tenía una inteligencia superior a todos, era como que estaba poseído por esa especie de extraterrestre que  no tenía cuerpo. Las habilidades del chico se potenciaban, no me acuerdo muy bien qué edad tenía en ese tiempo, es casi imposible volver a ver la serie, no está traducida, pero como no llegue a comprenderla por la edad que tenía, en cierta forma me dejo una especie de misterio y cierta perturbación. Yo miraba esa serie porque me gustaba cómo dibujaba el personaje, hacía dibujos en colores sepia, que es lo que yo recuerdo, yo tendría cuatro o cinco años cuando daban esa serie acá en Argentina. Una serie inglesa, escrita por un tipo que creo estuvo en la Segunda Guerra; en ese tiempo pasaban muchas series de ese tipo acá.
Después no la volví a conseguir, el tema es que el triángulo es el logo que sale en el opening de la serie. Lo que me genera la forma a mí es mucho misterio, más que un cubo. A su vez viene de tetralogos, relacionado con el misterio, Dios, con lo inexplicable, por eso fue la figura que mejor iba. Cuando le conté a Francisco, él lo incorporo, como muchas otras ideas; eso fue lo divertido del libro, yo proponía una idea o hacía una ilustración y él hacía la historia en base a eso. Es un libro muy pensado pero muy improvisado igual, yo caía con cualquier cosa (risas). Era un ejercicio.

YG: ¿Esta seria tu primer muestra individual?

DM: Sí, individual sí. Yo participé en otras muestras colectivas, creo que todas en la Sala Van Gogh. Alguna muestra de esas que hacen en el Conservatorio pero como estudiante.

YG: ¿Podría considerarse como el inicio de muchas más?

DM: Me gustaría hacer otra muestra, ya con algo más mío, o sea, con algo que yo elija las obras. Yo estoy trabajando en esto que te comentaba, ojala le dé continuidad, del tema surrealista. Estoy pintando sobre madera o sobre MDF pero con enchapado en símil madera, entonces son fondos con vetas de las maderas y las figuras que pongo de cosas surrealistas, situaciones como te contaba. Hasta el momento creo que tengo unas siete o seis pero yo quería tener cerca de veinte, me gustaría verlo realizado pero yo sé que es un trabajo que me va a llevar un año o más. Por lo pronto, no tengo apuro, pero  la intención está, de hacer una muestra con cosas que yo realmente quiero mostrar y también de eso tengo escrito una historia de las obras surrealistas que estoy armando. Son muchas ideas y no sé qué voy a hacer, el otro ejercicio que estoy haciendo es una especie de serie donde hay una relación entre las pinturas por algún objeto, por ejemplo, hay esferas, nubes, elementos que se repiten en las obras, lo cual es lo que le da continuidad y la idea es que sea como el libro “Bitácora de errantes atonales”, que el que vaya a ver la serie, pueda ver una especie de relación o historia entre las distintas imágenes. Es un ejercicio bueno, por ejemplo, para alguien que estudia Letras o para los chicos, poder ir a la exposición y que puedan hacer sus propios cuentos viendo las imágenes. Yo soy de divagar con esas cosas, le busco la lógica a todo pero también, en contraste con eso, me imagino situaciones absurdas.

jueves, 8 de junio de 2017

Máscaras de otro tiempo

Máscaras Cerámica Raku: Julia Miguens


Historia, barro y mística


Por Yesica Gallegos - junio 8, 2017


Hace una semana ya, se encuentra en exposición la muestra de la artista Julia Miguens, "Máscaras", en Casa Fundacruz. La cerámica como el arte del barro y el calor, nos adentra en un espacio de una disciplina muy laboriosa y hasta artesanal: el artista-artesano con su horno, amasando, generando formas, modelando como un dios a sus hijos. Y así como cada hijo es diferente, Julia Miguens nos presenta a los suyos.
Investigando acerca de la cerámica raku, he podido conocer que posee una historia particular. La técnica fue desarrollada en Oriente, precisamente en Japón, en la realización de cuencos para la Ceremonia del té. Es de este lugar que proviene su nombre, raku. Ahora bien, la utilización de la técnica en la creación de máscaras, re significa a este tipo de cerámica.


Las máscaras que guardan secretos y enigmas, que forman parte de rituales sagrados y bailes místicos, alejan el utilitarismo con el que nació el raku. La obra nos remonta a los pueblos y tribus ancestrales, los hilos que cruzan las piezas a ritos de iniciación, a una sangre que une a miles a través del tiempo. 


Esas máscaras que en algún tiempo e incluso hoy, tenían un simbolismo propio, cuyas expresiones ocultaban a un alguien terrenal, de rasgos toscos y narices anchas y largas, de labios prominentes como así también finos, con diferentes miradas de asombro, en descanso y de cejas expresivas; nos remontan a nuestras raíces latinas, pero también a las culturas africanas y asiáticas.


Estéticamente es posible visualizar su función decorativa, su disposición, la obra en su completud se vende por sí sola a aquellos amantes de este tipo de arte. En la muestra también somos capaces de observar objetos artísticos, caracoles, pequeñas vasijas y figurillas de estilo precolombino, así como también pinta en las piedras rostros similares a sus máscaras. Creo que por encima del valor estético y artístico que presentan las obras realizadas en cerámica, les resulta difícil desprenderse de su matriz que se conecta con el utilitarismo; parecido a un arte más artesanal, quizás clásico, es un arte que vende obra y que en los hogares de muchos podemos encontrar.


La muestra de Julia Miguens nos acerca a la cerámica, un arte antiguo, compañero de los elementos de la naturaleza, modelador de objetos y Arte. Hasta el 2 de julio es posible acercarse a Casa Fundacruz y apreciar la cerámica raku.

Folleto de la muestra