sábado, 21 de octubre de 2017

Tres muestras, tres caminos...

"Turmalina", "Territorios" y Arte Correo en el Complejo Cultural


Cuando la creación se cruza, donde la comunicación empieza


Por Yesica Gallegos - octubre 21, 2017



Ha transcurrido una semana desde la inauguración de las muestras "Turmalina", "Territorios" y Arte Correo en el Complejo Cultural de nuestra ciudad. El cruce de lenguajes en cada una de las exposiciones ha logrado dispersarnos, haciendo que nuestros ojos vayan de un lado a otro, no sabiendo que preferir.
Turmalinas...
La muestra "Turmalina" nos presenta a la fotografía como otra forma de comunicación. Las imágenes como respuestas a interrogantes. Este dialogo entre artistas, nos lleva a ver las distintas maneras de mirar; allí donde una relación cíclica nos envuelve y las respuestas se encadenan unas otras. En cierta manera, es otra forma de correspondencia.

Podemos observar el cielo y la visión a través de una ventana, la soledad en un patio o la tristeza que duerme sobre una cama. ¿Cómo responder al recuerdo de una madre o a los ojos, cristales de un retrato armado? Pararnos ante una fotografía nos hace también cuestionarnos, las palabras deben salir de aquellas imágenes estáticas y maquinar el pensamiento en los espectadores. Las letras de una conversación sin cuerpo, habitan "Turmalina", porque eso es lo que es, generadora de electricidad y energía, ¿cómo sería, entonces, incapaz de movernos, de corrernos y vernos en las obras?

Distancia...
En otra de las salas vemos las obras de Arte Correo. Muchas cartas que respondían a la temática "distancia", pero ¿qué es la distancia realmente? Supongo que en un primer instante, se trata solo de números y de fórmulas que parecen no llevar a ninguna parte más que al razonamiento. Pero la palabra invita a la poética y la distancia deja de 'ser' para adaptar la forma de quien la siente.
La correspondencia, el correo, nos traslada a los inicios, a un tiempo ya lejano. En esta época, donde los e-mails repletan las casillas de mensajes de una cuenta en gmail, hotmail o yahoo, la "manualidad" que supone un trozo de papel, un sobre y una estampilla resulta impensable. Tal vez esta lógica también expresa lo que es la distancia, entre ese tiempo y estos días, entre lo "obsoleto" y lo "moderno". A veces esta modernidad, anclada en la globalización, arrasa con los orígenes, nos olvidamos y caminamos sin mirar atrás.
Otra forma de generar comunidad es a través de este envío de Arte por correo. Las distancias se cruzan, viajan obras desde distintos países y provincias de nuestro país; las imágenes plasman, sin intención, una forma de representar identitaria. No es lo mismo el arte aquí y allá, donde golpea el viento y donde los cerezos en flor danzan, donde el mar con su salado sabor se impregna al papel y donde el sol viaja de una manera diferente.



Territorios...
Por último, en la Sala Circular tenemos la exposición de obras de Alicia Valente. "Territorios" es una recopilación de dibujos calados sobre papel, son lugares y espacios trasladados a la bidimensión. Si miramos atentamente nos encontramos con formas que juegan con las luces, cuadros, rectángulos y figuras trapezoidales que son particiones del espacio, es un mapa que nos indica un lugar.
Cabria preguntarnos qué hace que algo se convierta en territorio. Una división de tierra y mar en donde confluyen concepciones políticas, comunitarias, sociales; ¿se trata sólo de tierra o es más de lo que podemos observar? Se trata de poder y sociedad, de lo que la comunidad logra dominar, de lo que se vuelve suyo, de lo que es identidad.


Resulta interesante pensar, desde la palabra "territorio", el espacio de la exposición. Las tres muestras dispuestas en las salas son lo que Deleuze y Guattari llamaron "máquinas de guerra", relacionado al nomadismo y a la desterritorialización. La exposición debe llevar a generar pensamiento, a tomarte el tiempo para la contemplación. A veces parece resultar en una lucha contra el Estado, contra sus reglas y con lo que espera, no sólo de sus ciudadanos sino también de sus artistas. Entonces pienso, si vemos a las exposiciones como "máquinas de guerra", ¿eso convertiría a los artistas en soldados que portan los engranajes del on y el off?
La máquina no para de trabajar, el montaje fluye, en un espacio donde las imágenes se cruzan, donde nuestros ojos se mueven intranquilos sin saber a donde ir. Soldados de su propio arte, el artista que se mueve en comunidad.

domingo, 1 de octubre de 2017

La obra posible

SAULA: Obra de uno, obra de muchos - Sala Futura

De las aulas al salón de exposiciones


Por Yesica Gallegos - octubre 1, 2017

Flyer colgado en redes sociales
Este viernes se realizó la inauguración y el cierre de la muestra "SAULA: Posibilidad de una obra". Pudimos observar las obras concluidas de los artistas y sus mesas de trabajo. SAULA, fue el juego de palabras que nos adentró en un salón de arte y en las aulas, donde los espectadores se convertían en alumnos y los artistas en docentes. La figura del docente-artista aparece adherida a la esencia de esta exposición, la producción colectiva en donde desaparece el límite entre espectador y creador, en donde nos buscamos en cada obra.

Jorgelina Ibañez nos expone cada expediente de quejas con su solución. Una imagen representa cada posible respuesta a "ese" algo tan común como lo es la queja. Una mano que escurre pintura, un rostro que ya no es, el cuerpo que se transforma en el lienzo de las palabras. El lugar común de la inconformidad, en donde todos nos volvemos vecinos, encuentra conciliación en la solución que otro nos da. 


Sol Lanane nos expone los numerosos retratos sinceros que pudo recolectar en su mesa de trabajo. Ese retrato que devela, a través de una frase, sinceras emociones; la fotografía fugaz que no da tiempo a "actuar" una pose, una mueca o una mirada. El retrato que nos hace identificarnos con otros, nos vemos similares, como un experimento que busca recolectar reacciones, la cámara atrapa nuestra alma y nos acusa. No hay más realidad que aquella que te atraviesa por completo y te desnuda.


Mauricio García vuelve a trasladar a un mundo del futuro, donde los humanos vamos mutando hasta convertirnos en algo que nos aleja de nuestra condición de hombre. Estos documentos estelares que establecen un juego entre la ficción y lo surreal, nos hacen ver como si fuésemos otros pero a la vez como una sociedad homogeneizada. Se abre una dicotomía entre aquello que es real y lo que, aún, no lo es; una discusión que resulta graciosa y, al mismo tiempo, extraña y oscura. 

Tania De Brito inmortaliza las palabras como un diario de crónicas sin terminar, historias en código, absurdas, poemas y letras que parecen canciones, la inventiva de muchos completo la obra de la artista. Recortes, entre frases e imágenes, dieron lugar a un muro de lamentos y gracias, donde no sólo se refleja nuestra ciudad sino también los pensamientos que se cuelan en la creación de unos y otros.


La obra de Jimena Paredes nos traslada a la visión ancestral de los mapuches. "Pewma" que significa sueño, establece una profunda conexión con el público, podemos vernos en cada una de sus piezas, en una pincelada acusatoria o en un color muy diluido. El dios que se acuesta a nuestros pies, nos hace bajar nuestra mirada, como si estuviésemos buscando en la tierra lo que no encontramos en el cielo. Hablamos con el ser celestial que nos unió en la elaboración de una misma imagen, que completo un mismo anhelo.


Luciana Rodríguez, por su parte, reparte su trabajo en dos libros de artista. Allí, como en un diario personal, se almacenan las historias de muchos: los dibujos infantiles, los diferentes tipos de letras, las imágenes que parecen hablar más que las palabras. Cada uno de los fragmentos que encontramos en el diario nos interpela, nos hacen sentir algo de lo que ese otro escribió, cada momento feliz es subjetivo a cada persona y la caligrafía nos abre la puerta hacía cómo es: letras redondas, angulosas, inteligibles, torpes, confusas. El libro es cuerpo, cada página, una parte; allí estamos completos.


Por último, la obra de Lorena Hurtado nos habla del corazón. Cada latido, cada movimiento de aquel músculo que nos deja vivir, registrado a través del arte textil. En cada puntada, la artista representaba las emociones de los espectadores, el reflejo de las diferencias en cuanto a cómo nos sentimos, cómo empezamos el día, cómo es distinta la percepción que tenemos acerca de las funciones del corazón: no sólo bombea sangre, también ama y duele. Los colores y lo emocional, un electrocardiograma rudimentario que reposiciona a lo textil como producción artística. 


La exposición es el trabajo de muchas personas, la colectividad que ofrece el arte contemporáneo y que lo hace ser lo que es, otorga esta "posibilidad" de creación, donde las obras parecen no tener dueño, donde confunden a su creador y su espectador. Los límites de lo posible se diluyen, volviéndose realidad compartida en obras donde nos buscamos y nos encontramos. Las miradas curiosas llegan, no sólo a ver obras sino también a ver una parte de ellos en ellas, ¿qué más maravilloso, para quien ve, que dejar su huella en la sublimidad de la obra de arte?
SAULA abre y cierra su ciclo presentándolos y presentándonos. 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Donde todo se mueve.

De esquina a esquina: donde la ciudad late. SAULA, "Fusiones" y arquitectura.

Comenzamos: SAULA: Posibilidad de una obra - Sala Futura.


Por Yesica Gallegos - septiembre 11, 2017


Esta semana, nuestra ciudad ha desatado el arte en distintos rincones, donde hemos podido ser participes de la creación de la obra de diferentes artistas, visualizando la delicadeza del Art Deco en edificios desconocidos e incluso siendo capaces de "ver" la música.

En primer lugar, "SAULA: Posibilidad de una obra" nos adentra en un mundo donde la obra, inconclusa, se genera desde la participación con otros. El espectador, co-presente, sirve de ayuda al artista; la configuración lingüística, obra, artista y espectador se quiebra cuando los limites, entre lo que produce el artista y lo que uno observa, tiene en su esencia parte de ese publico participativo. ¿Dónde se encuentra la división entre artista y espectador? SAULA abre la puerta al espectador-creador y al creador-expectante.


En los diferentes "puestos", como espacios de una feria, se desarrollaban distintas actividades que jugaban con la creatividad y disposición del público. La obra de Luciana Rodríguez nos acercaba a la idea de un libro de artista fugaz, donde cada página se convertirá en un trozo de vida. Cada individuo dejará una parte de ellos en respuesta a una pregunta, la cual es develada cuando uno toma su tiempo y cuerpo para pensarla.


En un rincón de la sala, en lo que parecía ser un espacio personal e intimo a diferencia de los demás, se llevó a cabo el trabajo de Lorena Hurtado. ¿Cómo está tu corazón?, nos para ante una pregunta tapada entre telas e hilos, donde el corazón impaciente se mueve de curiosidad. Concepto delicado, capaz de interpelar al espectador, quien escapa de la mera idea corporal y se posiciona como un ser emocional, manipulado por la mano del artista, capaz de abrir la caja de los secretos. Su obra, como sucede con Boltanski, nos enfrenta a la imagen de miles de corazones que resuenan como solo uno.


Por otra parte, la obra de Tania De Brito valoriza las palabras. El espectador es capaz de jugar con diarios, recortando frases y letras para formar nuevos mensajes. La palabra, de capacidad transmisora, nos incita a jugar y a dar nacimiento a la estética de una anti poesía o a la fugacidad imperfecta de un haikú delirante. La acción sin pensar genera resultados inesperados, cada frase es un tipo de persona expuesta en un muro.


La obra de Jimena Paredes utilizaba la pintura para acercar al público. A partir de pinturas en pequeños soportes de madera realizadas por cada participante, se forman piezas, como rompecabezas, de lo que será un gran mural. Los colores y las formas generan una imagen atractiva e interactiva, donde cada número es un color y donde cada pincelada es distinta una de otra. Obra compartida, obra de todos.


Por otra parte, el trabajo de Sol Lanane introduce a la fotografía en la escena. El "retrato sincero" en el que la artista nos invita a participar, crea de una manera entretenida otros rostros. La expresión, variante entre diferentes sucesos, es raíz de la obra; los recuerdos y palabras nos hacen reaccionar, el ser humano, ser raro por naturaleza, mueve sus emociones espontáneamente. Las fotografías conseguidas son un reflejo experimental de un estimulo y una respuesta.


La obra de Jorgelina Ibañez parece una escena burocrática. La "oficina" recepciona quejas y posibles soluciones, abriendo expedientes como si fuera un departamento de policía. Todo este papeleo es posible trasladarlo al plano de la imagen, interviniendo un maniquie o bocetando una idea. El concepto trabajado por la artista resulta cercano al espectador, vivimos momentos en que nos quejamos por todo lo que ocurre a nuestro alrededor, lo colaborativo de la obra resulta de las posibles soluciones; congeniamos con el otro que trata de ayudarnos y la red se amplia. Esperamos la llamada para asistir a nuestro turno, en el mejor de los casos con una solución a nuestro conflicto.


Por último, tenemos el trabajo de Mauricio García. Enmarcado en un proyecto que estudia cómo serán los seres humanos en el futuro, el artista a través de la fotografía y una computadora, transforma los rostros de los espectadores en híbridos, en figuras que no parecen humanos. Trasladarnos a un futuro que en este momento nos parece irreal, donde un pase interestelar nos permitirá tener acceso a los confines del universo, nos acerca al mundo de la ficción. Nos vemos extraños y una sensación, quizás hasta de miedo, nos atraviesa.



SAULA efectivamente crea la posibilidad de una obra. Es la falsa inauguración de una muestra que se encuentra en proceso. Los trabajos realizados generan expectativas en cuanto a lo que serán las obras de los artistas, obras que las envuelve un halo de incompletud. Una exposición tipo taller, interesante, que ejemplifica las posibilidades sobre las que pende el arte contemporáneo. Estaremos atentos a la inauguración de la real muestra que abarcará los trabajos de cada uno de los artistas y los espectadores participantes.


Y en otro espacio: "Fusiones" - Creiciu Verdun. La colección de un productor y Dj en el MAEM.


Durante la noche del sábado pudimos conocer el repertorio musical del Dj y productor Creiciu Verdun. Música en múltiples formatos, desde los vinilos hasta los CDs, incluidos los formatos de lectura para elementos digitales.


Grandes clásicos, canciones que marcaron décadas, de géneros marcados y estilos diferenciados. Mirando las vitrolas, el paso del tiempo entre un walkman y un celular, viendo los posters que generaciones atrás idolatraron otros muchos jóvenes, leyendo las inscripciones en unas viejas cajas de cassettes, de esa forma nos acercamos a otros, caminando entre canciones de todos los tiempos.



El arte contemporáneo, multifacetico, permite la entrada al concepto "hacer visible el oído". El asistir a este tipo de exposición, innovadora, me para ante la pregunta ¿quién es artista? ¿Qué es lo que hace a alguien "ser" un artista? El mezclador de sonidos, melodías y canciones, crea, ofreciendo a nuestros oídos nuevas percepciones, llevando a nuestro cuerpo a moverse al son de lo conocido y desconocido. Pero, por otra parte, la puesta en escena de objetos, pertenencias materiales, me impide calificarlo como artista; la concepción del artista creador, parece no aceptar la presentación de algo ya producido, ajeno a aquel que lo expone, huidizo de sus manos.
Nos hayamos parados ante algo nuevo, quizás nos encontramos gestando un tipo de NeoArte enmarcado en nuestra contemporaneidad, cambiante, inaceptable, cuestionable.


Cerrando: AdbA ART DECO - Fundacruz Casa de la Cultura.


Una semana ha transcurrido desde la inauguración de la muestra AdbA ART DECO en Casa Fundacruz. Una selección de fotografías que nos cuentan historias acerca de distintos edificios, con un marcado estilo Art Deco.
Rascacielos de formas geométricas, donde el cubismo y el futurismo aparecen como parte de la esencia de casa edificación. Relojes que marcan horas estáticas, pequeños detalles que comparte el Art Nouveau, espirales y escaleras que no son.


Edificaciones de calados tipo griegos y egipcios. El estilo del Art Deco tiene estos patrones ornamentales que lo diferencian de otros edificios. Las fotografías expuestas son claras muestras del estilo, algunas explicitas y otras confusas a través de la estética propia de una obra de arte. La pureza del blanco y las resaltantes luces de un teatro; una pintura en un sector, de grandes dimensiones y de colores revoltosos, como un atardecer patagónico, y los bosquejos de los esquemas de edificaciones olvidadas, movimientos de líneas y fuerza en la tinta.



La muestra que nos presenta Fundacruz, nos acerca a aquello que habitamos. Las cualidades de un edificio, de una construcción que fue borrada por el tiempo o, en su lugar, guarda las horas, los instantes de un pasado que no puede trasgredirse. Estamos atados al tiempo y no podemos escapar de él. Conocer aquello que nos rodea, nos abre los ojos.


martes, 29 de agosto de 2017

Lo que los rodea.

"Construcción de un paisaje" - Patricia García/Paz Fiorito

Desde El Chaltén, dos mujeres y una plataforma geográfica


Por Yesica Gallegos - agosto 30, 2017

Flyer colgado en redes sociales
El pasado Viernes se inauguro la muestra "Construcción de un paisaje" de las artistas Patricia García y Paz Fiorito. Ambas de estilos definidos, nos adentran en el mundo que las rodea, la imagen propia de su tierra, nos vuelven cercanos con la naturaleza y su simpleza. Pintura, video performance, fotografía, dibujo e instalación nos guían hacia el entendimiento de sus conceptos de trabajo.
Paz Fiorito nos acerca el arte de la Pintura. El empaste apreciado en sus obras, genera formas y figuras sutiles y claras. Vemos a unos flamencos productos del movimiento fugaz de una espátula, naturaleza de ágiles pinceladas, paleta cálida. Así como los flamencos, vemos otros tipos de aves, propias de nuestra tierra. Un macatobiano en la espera del "flash" de la retina del artista.


La magnanimidad de un cóndor en un cuadro de enormes dimensiones. No alcanzan las medidas de un simple soporte para abarcar la majestuosidad de aquel ave solitaria, recorredor de grandes montañas; un torbellino acromático capta el movimiento del vuelo y el viento. Como una cámara, la mano del artista se mueve veloz, escarba el color, sale y emprende vuelo.


La paleta de color también resalta el trabajo de la artista. Colores vivos y vibrantes, unas montañas azules, frías y lejanas. Es la paleta la que da vida a las obras, a los paisajes, carga de sentimiento la sola acción del pincel.
Son sus obras de animales y espacios naturales, con una pincelada identitaria y un color que vive por si mismo, Paz nos muestra la "Fuerza natural", no sólo de su tierra, también de ella misma como artista.


Por otra parte, Patricia García se expande en el espacio. La sala se convierte en una extensión de ella, las telas colgando en las esquinas, desgarradas y enlazadas con tanza, comparten una idea de unión y ruptura, construir y deshacer. "Soy género" es más de lo que se ve, es acción y reacción.


Que algo nos envuelva resulta como un acto arrullador. El género, palabra utilizada por la artista, juega con los sentidos e interpretaciones; por un lado la noción de ese "género" que corresponde a una construcción social que distingue hombres y mujeres, y por otro lado el "genero" que nos habla de la tela. La unión de estos significados nos hacen pensar que la tela no sólo representa el entorno que envuelve a la artista, sino también lo que ella es envuelta en ese trozo de genero. ¿Mujer, producto de la tierra, prisionera de las ideas de la sociedad?


La acción performática de la artista nos lleva a verla en las fotografías y video que expone. Colocar su cuerpo a disposición de la creación otorga mayor poder al mensaje de las obras, es cuando vemos esa tela que le impide caminar, que debe ser rasgada para traspasarla, al genero que encontramos en la sala, que podemos tocar y ver sus perfectas imperfecciones, es allí cuando notamos que un poco de allá llego hasta acá, como evidencia de un viaje hacia el interior de la artista y su realidad.





Además de la serie de fotografías que testimonian la travesía del video performance, podemos encontrarnos con una serie de dibujos en carbonilla y tinta. Nos adentramos en un espeso bosque con senderos perdidos en su frondosidad, mezclas de tinta en manchas y lineas que parecen un bosquejo de este juego entre los arboles y la tela, irreconocibles, ahogados por algo que se adhiere a sus formas.



Los trabajos de ambas artistas nos muestran dos formas de ver su entorno. Una muestra de color y paisaje natural de Paz Fiorito; el eje se mueve cuando observamos el trabajo de Patricia García, más personal, en una encrucijada de acertijos y juegos de palabras, el género y el entorno se hacen uno.

Escaparates: Espacio Circular nos presenta "Fotografía submarina sin el mar" de Mario Echeverria Báleta.


Durante lo que fue la inauguración de la muestra "Construcción de un paisaje", se presento en paralelo la exposición de fotografías, "Fotografía submarina sin el mar" de Mario Echeverria Báleta. 
La exposición nos muestra una serie de fotografías que, como cuenta el autor de las mismas, retratan el otro lado de nuestra ría. Una zona en donde, solo dos veces al año, es posible apreciar durante la marea baja aquellas formas arcillosas que moldean el terreno. 
Escenas extrañas, figuras de arcilla que, marcianas, parecen trasladarnos a otro lugar. Vestigios de un tiempo detenido, la ausencia del mar que se escapa entre recovecos que dan protagonismo a estas formaciones rocosas.









Estás fotografías en conjunto con la exposición de obras en las salas del Complejo, ejemplifican las distintas miradas que los artistas poseen sobre lo que los rodea. La palabra "entorno" es reiterativa, la naturaleza se inmiscuye en la obra y los modos de ver escapan de la acción creativa. Ya sea El Chaltén o nuestra ciudad, el espacio que nos circunda nos interpela y se hace carne. "Fuerza natural", "Soy género" y "Fotografía submarina sin el mar" son lugares que pertenecen no sólo al exterior, sino también al interior, uno tan rico como el mar, un bosque y un ave en pleno vuelo.